PICOS DE EUROPA (LEÓN)
 

El rapto de Europa

Se cuenta que el dios griego Zeus, prendado de la belleza de la joven Europa, hija de Agenor, rey de los fenicios, adoptó la apariencia de un toro manso y, presentándose ante un grupo de jóvenes muchachas que se entretenían jugando al atardecer entre las doradas arenas de una playa, se prestó a ser usado como dócil cabalgadura. Europa, más osada que ninguna de sus compañeras, tomó la delantera y, una vez que se acomodó sobre la grupa del animal, éste, con un brusco movimiento, la raptó y, atravesando el mar, la depositó en la isla de Creta. Recluida allí y seducida por el dios, fue madre del rey Minos.

Pasado un tiempo, un príncipe de la tribu cántabra, noble y lleno de valor, dejó su país, situado entre altas y extensas montañas, para marchar en busca de esposa.


En un azaroso y prolongado viaje, que le llevó a vagar sin rumbo de un lugar a otro, acabó recalando en la lejana isla de Creta. Perdido el ánimo, próximo a desfallecer y dispuesto ya a retornar a su patria, conoció a la bella Europa, ante cuyos encantos y hermosura sucumbió.

Valiéndose de una calculada estrategia, el atrevido príncipe logró burlar la guardia que Zeus había dispuesto para vigilar a la joven, llegando hasta ella, rescatándola y liberándola, así, de su sometimiento a los caprichos del impúdico dios.

Tras un largo viaje de vuelta, alcanzaron las regiones cántabras, al norte de Iberia, donde se asentaba el reino del noble príncipe y en el que, finalmente, se celebraron los ansiados esponsales. Dichoso y radiante de felicidad, el príncipe, como testimonio del profundo amor que profesaba a su bella esposa, dio su nombre a las montañas más elevadas, hermosas y magnificentes de su reino, que, desde entonces, fueron conocidas como “Picos de Europa”.


Revista comarcal
 

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